Fiesta, fe y seguridad
Hoy tiene lugar la vibrante Entrada Folklórica de la Virgen de Urkupiña. Más de 80 fraternidades harán su paso por más de cinco kilómetros de recorrido en una ciudad donde se congregarán más de 3 millones de personas (del país y del exterior), entre fieles, bailarines, turistas y comerciantes. Esta celebración, que rinde homenaje a la Virgen de Urkupiña, es una expresión vibrante de fe y devoción, pero también de alegría y convivencia. Sin embargo, el creciente número de participantes y el dinamismo de las actividades plantean desafíos considerables para las autoridades y la comunidad, especialmente en términos de seguridad.
Para miles de bolivianos, es un momento sagrado para agradecer, pedir bendiciones y renovar promesas a la Virgen. La peregrinación al cerro de Cota, las procesiones y las misas son actos de profunda devoción que conectan a los fieles con su espiritualidad y la comunidad. Este aspecto espiritual es el núcleo de la festividad y debe ser preservado y respetado en todas las dimensiones.
Además, Urkupiña es también una gran fiesta popular. Las danzas tradicionales, la música, los desfiles y los mercados al aire libre convierten a Quillacollo en un escenario de celebración que resalta la rica herencia cultural de Bolivia. Esta fiesta es un punto de encuentro para personas de diferentes regiones, pero la magnitud de estas celebraciones también trae consigo retos logísticos y de orden público que no pueden ser ignorados.
La seguridad se ha convertido en una preocupación central. La masiva afluencia de personas en un espacio limitado aumenta el riesgo de accidentes, delitos y otras situaciones que pueden comprometer el bienestar de los participantes. La Policía ha comprometido el desplazamiento de 2.000 efectivos en la fiesta, muchos procedentes de otros departamentos, y la aplicación de 60 cámaras Ojo Vivo en las calles de Quillacollo. Estas fiestas pondrán también a prueba la presencia de servicios de emergencia bien equipados y la regulación del tráfico para evitar congestionamientos que puedan dificultar el acceso a zonas clave de la celebración. Asimismo, es vital el control del consumo excesivo de alcohol.
Por ello, la exhortación va dirigida también a la población, para que ponga el máximo cuidado posible, atienda las recomendaciones de seguridad, no excederse en el consumo de bebidas alcohólicas y, por sobre todo, cuidar a los niños en todo momento.
Para que Urkupiña continúe siendo una celebración que enorgullezca a Bolivia, es crucial encontrar un equilibrio entre la fe, la fiesta y la seguridad. Este equilibrio no solo protegerá a los asistentes, sino que también preservará la esencia de la festividad, asegurando que siga siendo un espacio de encuentro espiritual y cultural.