Todavía no registramos con exactitud las consecuencias y derivaciones graves que originó y sigue causando la pandemia. La humanidad no disponía de experiencia reciente para actuar diligentemente ante este estrago sanitario, aunque la historia provee antecedentes de otras pandemias.
Las consecuencias deberían clasificarse con prelación en el ser humano; desde el más indefenso como son los niños hasta los mayores de la tercera edad, sin omitir al importantísimo estrato de los adultos que se encuentran en su fase de vida más productiva.
Los niños sufren intensamente sintiéndose abandonados en la soledad porque la escuela no solo es un centro de aprehensión de conocimientos fundamentales, sino es un escenario invaluable e irremplazable de interrelación social, en el cual los niños desarrollan su futura personalidad y sus tendencias que luego serán sus fortalezas cuando adquieran un oficio o profesión.
En los hogares los niños se angustian y se deprimen ante la reducción de su espacio físico y se desahogan con manifestaciones de crispación súbitas. La educación virtual es una alternativa pero nunca generará el efecto de la interrelación niño- maestra(o), se esfuma la sensibilidad como la capacidad y facultad de experimentar sensaciones en cuanto a la función del conocimiento, se pierde la exquisita percepción del ánimo de los niños, sus actitudes, y manifestaciones a través de la comunicación directa que solo arroja la exposición de su oratoria; estos son algunos aspectos que son invaluables para la maestra(o) y, con su experiencia, promueven o corrigen las tendencias.
Los adultos que, en tiempos normales desarrollan sus proyectos concebidos con los conocimientos adquiridos en la juventud, se sienten frustrados ante el derrumbe de la continuidad y la postergación de sus planteamientos de progreso.
En la vida conyugal emerge la crispación por la reducción de los ingresos y el replanteamiento de los presupuestos familiar que repercute inexorablemente en los niños que, como escribía, ya confrontan su propio conflicto.
Los mayores de la tercera edad, estadísticamente, en el año de pandemia, han acelerado su partida de este mundo, aunque ostentaban mayores expectativas de vida ¿La causa? la irreparable ausencia de sus familiares y peor, se ha agudizado en las casas de reposo, en las cuales murieron y mueren miles de ancianos sanos, por esta exclusiva y determinante causa.
Existe crispación por doquier, en la compra, en los bancos, en las clases virtuales porque se interrumpen frecuentemente por los servidores, en el transporte, en la calle y últimamente en las elecciones evento en el cual fui destino de esa crispación, así, la mesa 4 de la Facultad Técnica habilitada en la UMSA abrió con tres horas de demora; después de dos horas me acerqué la presidente de la mesa y le dije que enviaré un reclamo al Tribunal Electoral indicando que nos impedían votar; me contestó, literal: “puede enviar cualquier nota al Tribunal pero a mí no me joda”; faltó un pelín para ponerle los ojos color púrpura y ese pelín trasladado a la intención o al hecho es la prudencia y la contención de la ira y la violencia física.
Cuando la crispación no se domina innumerable cantidad de personas osa irreflexivamente copar la calles para protestar sin argumentos válidos por el confinamiento sin mascarillas ni pruebas de Covid, que revisten el objetivo de preservar el valor supremo de todos los ciudadanos que es la vida, entonces, la protesta es una ostensible antinomia.
El tema es muy complicado y no todos asumen un comportamiento adecuado; éstos acuden a la rebeldía y la acusación a los gobiernos de violación de los derechos fundamentales, permaneciendo la disyuntiva no resuelta ni acabada, si la vida tiene prelación ante los derechos individuales.
Raúl Pino-Ichazo Terrazas es abogado, posgrados en Arbitraje y Conciliación (Especialidad), Filosofía y Ciencia Política (Maestría, Cides-UMSA), Alta Gerencia para abogados (UCB-Harvard), Interculturalidad y Educación Superior (UMSA), Docencia en Educación Superior (Diplomado Superior), Derecho Aeronáutico (Instituto Iberoamericano de Derecho Aeronáutico con 6 seminarios mundiales), doctor honoris causa en Humanidades (IWA-Cambridge University, USA)