Groenlandia atraviesa un "período inquietante" a partir de las declaraciones de Donald Trump en favor de anexar el territorio autónomo danés por motivos de "seguridad nacional". Según declaraciones de representantes del gobierno groenlandés, la población está expectante ante el accionar del presidente estadounidense, quien manifestó su ambición por controlar ese punto geopolítico estratégico que sirve de entrada al Ártico.
Las tensiones se intensificaron después de una llamada telefónica entre Trump y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, descrita como "horrenda" por funcionarios europeos, en la que el mandatario estadounidense adoptó un tono "agresivo" para manifestar su deseo de comprar la isla y amenazó con imponer aranceles selectivos contra Dinamarca.
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En ese contexto, Naaja Nathanielsen, ministra de Comercio y Justicia de Groenlandia, reveló que los groenlandeses se sintieron "inquietos y preocupados" por los comentarios del mandatario estadounidense, quien no detalló cómo pretendía materializar esta ambición imperialista pero si insistió en su intención de llevarla a cabo.
"Como gobierno, nuestra tarea fue no entrar en pánico y determinar cuáles eran las verdaderas demandas", aseguró la ministra en una entrevista con AFP. Sin embargo, Nathanielsen subrayó que Groenlandia mantiene los canales abiertos a la presencia estadounidense en su territorio, pero sin ceder soberanía.

En ese sentido, destacó que el gobierno groenlandés no se opuso a la presencia militar de Estados Unidos, que mantuvo bases en la isla durante 80 años. "No nos oponemos", dijo, intentando destrabar una de las dimensiones que le interesan a Trump, en su afán de contener el supuesto avance chino y ruso en la región.
Además, la funcionaria del gobierno groenlandés tampoco detalló obstáculos en el comercio de recursos minerales, que continúa "abierto", pero marcó un límite claro frente a la ocupación estadounidense del territorio. "Pero si se trata de expansionismo, somos una democracia y pedimos a nuestros aliados que respeten nuestras instituciones”, afirmó Nathanielsen.
Por su parte, el primer ministro groenlandés, Mute Egede, insistió en repetidas ocasiones que la isla "no estaba en venta", aunque permanecía "abierta a los negocios". Groenlandia, rica en minerales y recursos naturales, buscó una mayor soberanía respecto a Dinamarca, que aún controlaba aspectos clave como la política exterior, la defensa y la moneda, pero mantuvo un "buen diálogo" con Copenhague.
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El presidente Trump señaló en reiteradas ocasiones que Groenlandia es vital para los intereses de seguridad de Estados Unidos. Antes de asumir la presidencia el 20 de enero, el magnate causó revuelo internacional al reafirmar que "no descarta" una ofensiva militar o incluso económica para que su país ocupe Groenlandia, en función lo que considera objetivos importantes para la "seguridad nacional".
Sus declaraciones incendiarias enfurecieron a líderes europeos, quienes ratificaron que esa insólita maniobra implicaría "un ataque contra toda la Unión Europea". Sin embargo, más adelante Trump redobló la apuesta y no descartó recurrir a la coerción económica y militar para tomar no solo Groenlandia sino el Canal de Panamá por la fuerza.

El último capítulo se produjo en su primer día de su segundo mandato presidencial, cuando aseguró que Dinamarca les venderá la isla porque "les cuesta mucho dinero". En ese contexto, Trump se comunicó con la primera ministra groenlandesa. Según explicaron funcionarios de la Unión Europea, la llamada fue "horrenda" y Dinamarca está "completamente asustada" ante la propuesta de Trump de comprar Groenlandia.
"Fue muy firme. Antes era difícil tomárselo en serio (a Trump). Pero creo que es grave y potencialmente muy peligrosa", advirtieron esas fuentes en diálogo con Financial Times. Además, indicaron que la conversación fue "muy dura" y Trump "amenazó con medidas específicas contra Dinamarca, como aranceles selectivos". "La intención era muy clara. EEUU lo quiere. Los daneses están ahora en modo de crisis", explicaron.

Groenlandia juega un rol clave en la geopolítica mundial por su ubicación estratégica en el Ártico, una región que se perfila como una de las rutas comerciales clave del futuro, y su proximidad a países como Canadá, Noruega y Rusia, hacen de la isla un punto geopolítico crucial.
Además, la mayor isla del mundo alberga importantes reservas de minerales y tierras raras sin explotar, recursos que serían esenciales en la competencia tecnológica y económica mundial. Según Trump, controlar Groenlandia permitiría a Estados Unidos consolidar su posición en el Ártico y garantizar el acceso a estos recursos.
CD/ML