• 22/3/2025

La ex TGLT se queda sin su principal ejecutivo a sólo cuatro meses de asumir

El CEO de la ahora rebautizada GCDI acaba de presentar la renuncia "por motivos personales" tras haber asumido en octubre pasado
21/01/2025 - 09:24hs
La ex TGLT se queda sin su principal ejecutivo a sólo cuatro meses de asumir

En septiembre del año pasado y basado en su experiencia en Arcos Dorados, la licenciataria de Mc Donald’s para América Latina, Francisco Fiorito fue designado como nuevo CEO de GCDI.

Se trata de la ex TGLT, considerada una de las principales desarrolladoras inmobiliarias de la Argentina en la cual el ex ejecutivo de la mayor cadena de fast food del mundo desembarcó para llevar a cabo el proceso de cambio de objetivo de la desarrolladora inmobiliaria, reconvertida en constructora y cuyos accionistas decidieron desprenderse de sus principales activos en el primero de los segmentos.

Hasta ese momento, Fiorito había manejado las áreas de Real Estate y Construcciones de Arcos Dorados, además de haber acumulando experiencia en el desarrollo de grandes proyectos, habiendo antes ocupado el cargo de Gerente General en una constructora especializada en el sector público.

Con esa experiencia en su haber, llegó al puesto de Director General y CEO de GCDI en reemplazo de Gerardo Luis Freire, quien por ese entonces presentó su renuncia por supuestos "motivos personales".

Experiencia finalizada

Fue así como a partir del primer día de octubre del año pasado, el ejecutivo comenzó a trazar la nueva estrategia de la empresa que tiene al fondo Point Argentun Máster Fund y a IRSA como sus principales accionistas. Pero para Fiorito esos tiempos se terminaron. O por lo menos así se desprende de un informe enviado por su ex empleadora a la Comisión Nacional de Valores (CNV), en el que se informa sobre su renuncia.

Al igual que su antecesor, Fiorito argumenta "motivos personales" para dar por finalizada su experiencia en GCDI que, de este modo, vuelve a quedarse sin su principal "piloto" para poder atravesar no sólo su proceso de cambio de objetivos sino también su propia "tormenta" financiera que viene sufriendo desde hace ya, por lo menos cinco años.

"Tengo el agrado de dirigirme a Uds., en mi carácter de Responsable de Relaciones con el Mercado de GCDI S.A. (la "Sociedad"), en cumplimiento de lo dispuesto en el Artículo 8, Sección II, Capítulo III, Titulo II, de las Normas de la Comisión Nacional de Valores (T.O. 2013) a fin de poner en vuestro conocimiento que en el día de la fecha el Sr. Francisco Fiorito ha comunicado la renuncia a su cargo como Gerente General (CEO) de la Sociedad, por motivos personales", dice la nota de la compañía.

También se informa que su directorio "pondrá en marcha el proceso de búsqueda y selección de su reemplazo", lo cual da lugar a comprender que la salida de Fiorito fue intempestiva o inesperada para los dueños de GCDI.

Sin "piloto de tormentas"

Es más, el caso de Freire también revela que el puesto de CEO de la desarrolladora inmobiliaria puede considerarse como un "asiento caliente" ya que había sido nombrado en el cargo en mayo pasado del año pasado también para liderar la nueva etapa de la empresa con la responsabilidad de ponerse al frente tanto la estrategia del negocio de cara a los clientes como el proceso de transformación cultural que la organización viene transitando.

Anteriormente, se había desempeñado como CEO de COSAPI en Perú y tiene más de 30 años de experiencia en ingeniería y construcción en los segmentos de infraestructura, edificaciones, minería, energía e hidrocarburos. También tuvo pasos en importantes empresas nacionales e internacionales como Cartellone; Worldwide Machinery Group,; Tecna Isolux Corsán; Techint y Grupo Roggio.

Sin embargo, solamente duró tres meses en el máximo puesto de GCDI que luego fue liderado por Fiorito hasta este 20 de enero finalizando así con solamente cuatro meses de trabajo y cuando había sido elegido para heredar el proceso de transformación de la empresa que está dejando atrás el modelo de real estate para convertirse en constructora.

Con respecto al nuevo reemplazo de Fiorito, quien sea elegido por los accionistas de GCDI deberá intentar cambiar el rumbo de una sociedad que en su último balance presentado ante la CNV correspondiente a los primeros nueve meses del 2024 arrojó una millonaria pérdida de $3.644 millones contra el rojo de $1.912 millones de igual período del 2023.

En ese documento, el directorio de la sociedad entendía que, con el cambio de marca consolidado, podía continuar focalizando sus esfuerzos en el negocio de construcción "con el fin de aumentar el volumen de su backlog (contratos de construcción en cartera) el que al 30 de septiembre de 2024 ascendía a más de $109.898,2 millones".

Pesada herencia financiera

Asimismo, anticipaba que seguiría orientada a la finalización de los proyectos de desarrollo en curso a fin de maximizar sus valores y con planes estratégicos para los próximos años que serían apalancados con un aumento de capital por $2.000 millones mediante la emisión de la misma cantidad de acciones, delegando en el Directorio por dos años la facultad de determinar la oportunidad de la emisión y los restantes términos y condiciones de los nuevos títulos y su oferta pública.

"Este aumento de capital permitirá a la Sociedad subsanar sus obligaciones a corto plazo y robustecer su capital de trabajo, a la vez que continuará intentando fortalecer sus procesos, sistemas de gestión y estructura de recursos humanos de modo tal que le permitan hacer más eficiente su operación actual y la administración de nuevos proyectos", finalizaba el documento.

Lo cierto es que para comenzar a modificar su core business, GCDI comenzó desprendiéndose de un barrio privado que desarrollaba en un importante predio ubicado en la localidad bonaerense de Tigre.

El emprendimiento es llevado a cabo por Marina del Río Luján, sociedad en la que GCDI controlaba el 49,99% del capital y el empresario Marcelo Gómez Prieto el restante 49,99%.

Este empresario fue precisamente quien se quedó con la totalidad de la sociedad ya que el plan estratégico aprobado por el directorio de GCDI se orienta a consolidarse definitivamente como una compañía de construcción de obras para terceros, retirándose progresivamente de los proyectos de desarrollo de real estate de los activos considerados como no esenciales para el negocio.

Ordenamiento interno

De manera adicional, los ejecutivos de la ex TGLT estimaban el año pasado que el plan de ordenamiento comercial y financiero podría revertir el contexto negativo a partir de negociaciones que lleva adelante reflotar varios de sus proyectos; las renegociaciones por las Obligaciones Negociables (ON) Clase XVI y XVII; las ventas de activos ya realizadas y las que tiene en carpeta, además de la alta probabilidad de éxito de algunos proyectos de obras potenciales.

La idea es avanzar en el cumplimiento de los planes de negocios esperados a partir del nuevo nombre de GCDI que sucedió al de TGLT, para marcar la nueva etapa que acaba de sumar un nuevo paso con la decisión de la empresa de reperfilar parte de su deuda.

Sin embargo, durante noviembre del año pasado, la sociedad volvió a recibir una mala noticia cuando no logró que sus principales inversores aceptaran un plan para alargar los plazos de pago los cupones de intereses de una de sus series de Obligaciones Negociables (ON).

GCDI había presentado una llamada "solicitud de consentimiento" para que los tenedores de dichos títulos firmen una dispensa y espera temporaria hasta el 15 de enero pasado para cobrar esas acreencias surgidas de las ON que la sociedad debe abonar el próximo 11 de noviembre.

El objetivo era poder continuar negociando la reestructuración de las ON con los tenedores de estos títulos Clase XVI, con quienes conversa para lanzar una dispensa a la "Limitación a incurrir en Endeudamiento Financiero" que fue establecida en la quinta enmienda al Suplemento de Prospecto del 7 de noviembre de 2022.

Reestructuración sin consenso

Pretendía quedar habilitada para incurrir en un endeudamiento financiero por hasta u$s35 millones que, promete someter en su derecho de pago —en los términos del artículo 2575 del Código Civil y Comercial de la Nación— "en caso de insolvencia, quiebra, concurso preventivo y acuerdo preventivo extrajudicial o cualquier otro procedimiento similar de la Sociedad, al pago de las Obligaciones Negociables (la Dispensa al Límite de Endeudamiento".

Para la empresa, dicha dispensa se consideraba aprobada en la medida en que los Tenedores Clase XVI que representaran al menos el 66% del monto de capital total en circulación de las ON y los Tenedores Clase XVII que al menos el 51% del monto de capital total en circulación de las ON Clase XVII, manifiesten su consentimiento.

Ninguno de los dos casos fue posible ya que tanto estos inversores como los que debían aceptar la Dispensa al Límite de Endeudamiento no prestaron el consentimiento necesario sumando una nueva incertidumbre a la constructora que, en los últimos cuatro años, acumula un millonario pasivo que supera los $83.000 millones. Además, no deja de sumar problemas vinculados a causas judiciales; obras paralizadas y pasivos que no terminan de reducirse ni de poder ser reestructurados.

En ese marco, terminó el 2024 con dos situaciones de conflicto que, seguramente, afectarán el rumbo futuro de sus negocios. Una se vincula precisamente a la imposibilidad de convencer a ese grupo de acreedores para reperfilar la deuda que debía cancelar este mes. Por otro, la justicia la acaba de condenar a pagar una millonaria indemnización a un ex ejecutivo despedido.

En el primer caso, decidió no seguir intentando modificar las condiciones de pago de esa emisión de ON ni de la eventual línea de crédito que iba a utilizar para avanzar en el cumplimiento de los planes de negocios esperados a partir del nuevo nombre.

En el segundo, fue condenada a pagar una multimillonaria indemnización a Teodoro "Teddy" Argerich, quien hasta 2021 ocupó el cargo de CEO de la por entonces TGLT y fue desvinculado tras una restructuración interna. 

A fines de diciembre pasado, el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N.º 7 le ordenó resarcir a Argerich por $3.800 millones, alrededor de u$s4 millones al tipo de cambio "blue" actual. El ejecutivo fue despedido luego de que la actual GCDI compró la constructora Caputo en enero del 2018, para luego fusionar las operaciones de ambas sociedades, en el 2022.

Antes, TGLT se había capitalizado para comprar el 82% de las acciones de la familia de Nicolás Caputo en u$s109 millones en el marco de un proceso de fusión por adquisición que, en ese momento, fue liderado por Teodoro Argerich, quien dejó su puesto en la constructora del "hermano de la vida" del expresidente Mauricio Macri para ocupar el mismo cargo en la empresa compradora.

Ingeniero civil de la UBA, y ex ejecutivo del Grupo Cartellone, Argerich había llegado a Caputo en 2005 y hasta fue vicepresidente de la Cámara Argentina de la Construcción, ahora espera que la justicia ratifique el fallo condenatorio contra su ex empleador para quedarse con una indemnización multimillonaria.

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