Minutos después de las 4:30 de la madrugada, el gendarme Nahuel Gallo tocó suelo argentino. Vestido con su uniforme verde oliva, descendió del avión en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y, tras 448 días de cautiverio en Venezuela, se fundió en el abrazo más esperado: el de su hijo Víctor, de tres años. La escena fue tan íntima como conmovedora. Uniformados de Gendarmería formaron un pasillo de honor, la banda de música de la... + Leer noticia completa
Notibol. Desde 2006. Central de Noticias.
Notibol es un agregador informático de noticias y no es responsable del contenido de los enlaces a los sitios externos que generan las noticias.
Acerca de Notibol | Contacto | Política de Privacidad | Descargo de Responsabilidad