
En una audiencia realizada este miércoles en el penal de Palmasola, Richard Saca Ventura, de 28 años, aceptó una condena de 30 años de cárcel sin derecho a indulto por el delito de infanticidio, tras admitir que mató a su hijo de tres años en un hecho sucedido el año pasado. El hombre, visiblemente afectado, no pudo contener las lágrimas mientras sostenía una Biblia, mostrando su aparente arrepentimiento ante el tribunal.
La audiencia fue parte de las jornadas de descongestionamiento judicial organizadas por el Tribunal Departamental de Justicia (TDJ), el Ministerio Público y la Dirección de Régimen Penitenciario.
Saca Ventura está detenido desde septiembre de 2024 tras ser imputado por la fiscal Rose María Barrientos, quien presentó pruebas contundentes sobre la brutalidad del crimen.
Según las investigaciones, la víctima murió a causa de lesiones mortales en el hígado, riñones y costillas, infligidas tras una violenta golpiza que le propinó su padre después de que el niño sufriera una caída de una hamaca.
El testimonio del hermano mayor, de cuatro años, resultó crucial para esclarecer los hechos. Él imploró a su padre que no lastimara a su hermano. Posteriormente, Richard colocó al niño agonizante en la cama y le tomó fotos para enviarlas a su pareja, una enfermera que le instó a llevarlo al hospital. Sin embargo, el niño llegó sin vida al centro médico.
Anteriormente, Saca Ventura mostró una actitud desafiante, negándose a aceptar cualquier tipo de acuerdo judicial, pero en esta ocasión, optó por un procedimiento abreviado. Así los jueces Marcos Porras y Ani Milenca le impusieron la máxima condena prevista en la legislación boliviana.
La fiscal Barrientos, al finalizar la audiencia, expresó su alivio por la sentencia, indicando que se cierra uno de los casos más dolorosos y tristes que ha tenido que enfrentar. “Fue un crimen que acabó con la vida de un niño. Su padre pagará por ello con 30 años de cárcel”, afirmó.