En las últimas semanas se han conocido casos de extrema violencia contra mujeres y niños, hechos que están haciendo que las propias autoridades comiencen a cuestionarse ¿qué es lo que está pasando?, ¿por qué se están registrando estos hechos?, ¿qué anda mal en nuestra sociedad?.
Entre los casos más relevantes está el de una mujer que fue golpeada con saña, violada y quemada por el padre de su hijo en el penal de El Abra en Cochabamba. Ayer se conoció sobre la muerte de una mujer con 61 puñaladas en La Paz, también sobre un intento de feminicidio seguido de suicido en Guarayos y sobre la detención preventiva de un adolescente que quiso matar a su pareja y a su propio hijo de cuatro meses de nacido.
En los últimos tres casos, al parecer, la causa habría sido el excesivo consumo de alcohol y los celos enfermizos de los victimarios.
Lamentablemente el consumo excesivo de alcohol no es novedad en el país, por el contrario, cada vez se consume en mayor cantidad, al extremo de que muchas personas pierden el control de sus actos y en arranques de celos enfermizos están dispuestos a matar a quien se les cruce en su camino.
Por enésima vez insistimos en que se tiene que elaborar una política de Estado, dirigida a la prevención no solo del consumo excesivo de alcohol, sino también talleres de manejo de la ira para los potenciales agresores y socialización de los mecanismos que tienen a su alcance tanto mujeres como varones para denunciar a los violentos.
Además, se tiene que incorporar en la currícula escolar el tema de los principios y valores, sobre todo lo relacionado al respeto a los derechos del prójimo, algo que se ha perdido en los últimos años, siendo una prueba palpable el incremento de la violencia familiar y doméstica y ni qué decir de la vulneración de derechos, so pretexto reinvindicaciones sectoriales.