Una mujer que transitaba este domingo por la tarde por el pintoresco camino de las Altas Cumbres, en Córdoba, se topó con dos vehículos que habían chocado de manera frontal. Sin dudarlo, la conductora descendió de su rodado, corrió hacia el lugar del fatídico hecho para ver si había alguien vivo y allí encontró llorando a un bebé de un año, hijo de una de las cuatro víctimas fatales del accidente.